Document Actions
Innovación y Creación de Valor
Opinión. José Luis Suárez Sierra
EL COMERCIO. CANAL INNOVA
Desde que la empresa nace como “institución económica central”, siempre se ha aceptado que el objetivo último de la misma y de todo el sistema económico en general lo constituye la creación de valor, pero ¿cómo ha ido evolucionando el concepto de creación de valor?.
Hasta hace pocos años y siguiendo los principios del capitalismo moderno, la generación de valor estaba enfocada a la maximización de la riqueza de los accionistas.
Mientras tanto hemos asistido a una cadena de acepciones que apellidan el concepto de valor: valor para el accionista, valor para los grupos de interés, valor para el cliente,... de tal forma que nadie podía contradecir el citado principio de la creación de valor, pero ¿cuál es el verdadero valor?. Peter Drucker afirma que “el propósito de un negocio es conseguir y fidelizar al cliente”.
Sin embargo, el enfoque al cliente, junto con la globalización de la información, de los modelos de negocio y por supuesto de los mercados, elimina toda posibilidad de generación de valor a partir de la simple intermediación.
El exponente máximo de todo ello lo constituye el mercado financiero, en el que la fuerte especulación que existe en la actualidad desequilibra el sistema, llegando a poner en jaque a potencias mundiales consolidadas, como bien sufrimos.
Esta cultura de generación de riqueza express, dificulta la orientación de los recursos hacia la creación del verdadero valor que se postula en este escrito y que no puede ser más que el fruto del proceso innovador acometido por todo tipo de organizaciones.
Se afirma que los nuevos tractores del sistema son las PYMES, entendidas estas como organizaciones eficaces y eficientes, gracias a su dimensión y organización interna, capaces de adaptarse al entorno turbulento de cambios de manera ágil, pero sin embargo, el sistema no incentiva la inversión en las citadas PYMES; resulta más fácil acudir a los mercados en busca del “pelotazo”.
Por lo pronto el sector público debe consolidar los denominados partenariados público privados, donde la parte pública colabore activamente en aquellos aspectos que al sector privado le resulta mucho más difícil acometer y el privado aporte el dinamismo propio de las organizaciones efectivas. ¿Se ha conseguido esto en nuestros partenariados con centros tecnológicos o instituciones de todo tipo dedicadas al I+D+i, salvo en honrosas excepciones?.
Urge la toma de conciencia en la creación del verdadero valor, tomando como base el proceso innovador a desarrollar por todo tipo de organizaciones sin excepción y cuanto antes se consiga esta conciencia común, con su inevitable reflexión en cuanto al carácter sostenible tanto de nuestras propuestas como de nuestros resultados, antes se avanzará en el camino hacia la solución de los problemas actuales.
La empresa sigue siendo necesaria como “institución económica central”, pero dentro de una diversificación social y de interdependencia funcional que no se daba en otros tiempos. Abordar estos cambios requiere una evolución cultural que considere otros paradigmas de crecimiento, como podría ser el de la cooperación.